La Aparición – Mario Campos

“¡¡¡ESTÁN AQUÍ!!! ¡¡¡HAN LLEGADO!!!”. El tuit en la cuenta de Jaime Maussan no resultaba inusual. Las fotos y videos de supuestos OVNIS habían sido recurrentes en sus redes sociales por años… solo que esta vez era diferente.
En esta ocasión las imágenes que acompañaban el mensaje publicado a las 8:05 de la mañana del 29 de agosto de 2022, no eran de puntos borrosos ni luces que se movían erráticamente por el cielo oscuro, sino fotos de alta resolución que mostraban con claridad, y a plena luz del día, naves que no se parecían en nada a los vehículos creados por los humanos. Los videos no eran breves ni confusos sino fieles capturas de objetos voladores que no dejaban lugar a dudas.
Las primeras imágenes de los misteriosos objetos comenzaron a llegar de zonas rurales poco pobladas, pero bastó una hora para que aparecieran en las grandes ciudades.
Al principio, más de uno pensó que se trataba de un evento publicitario, una campaña de Netflix sobre alguna nueva película o serie. Un efecto especial novedoso, algún tipo de publicidad con hologramas. No era así. Las naves extraterrestres realmente habían llegado a la tierra y estaban suspendidas sobre los cielos de ciudades como Nueva York, Paris, Tokio, Buenos Aires y la Ciudad de México.
El mundo se detuvo. Las clases en todos lados fueron canceladas, las reuniones de trabajo pospuestas indefinidamente y los eventos deportivos y culturales suspendidos. Nadie tenía cabeza para pensar en otra cosa y en pocas horas no había actividad ni tema distinto que ocupara la atención.
Los medios de comunicación fueron cautelosos al principio. Si bien las redes mostraban imágenes y testimonios de personas que miraban sorprendidas los objetos en el cielo, los periodistas tenían medio de hacer el ridículo de su vida por caer en un engaño, y no se atrevían a hablar de naves extraterrestres hasta tener algún tipo de confirmación.
La prudencia sin embargo duró poco pues muy pronto fueron miles- y después millones- las personas que salieron a las calles, y no pasó ni una hora antes de que todas las cadenas de televisión del mundo iniciaran coberturas ininterrumpidas sobre lo que estaba pasando.
Minuto a minuto, mientras dejaban en pantalla una toma en vivo de algunas de esas naves, transmitían entrevistas a pilotos, científicos, sacerdotes y hasta uno que otro chamán que ofrecía explicaciones sobre los planos astrales y la naturaleza de los viajes espaciales.
Al principio de La Aparición -como fue llamado el hecho – los gobiernos del mundo resultaron sorprendidos. Las agencias de inteligencia de todo el mundo comenzaron de inmediato a intercambiar información, y aunque estaban recelosas, las principales potencias pronto tuvieron que reconocer que no se trabaja de tecnología humana y que no era una amenaza entre países, sino una presencia extraterrestre real.
Sin otra explicación posible que pudieran dar a lo que estaba ocurriendo, los mandatarios de todo el mundo comenzaron a emitir mensajes a sus respectivas naciones. Una y otra vez, repetían que estábamos ante algo trascendente, histórico, inédito, términos que se repetían por todos lados. Algo, decían todos los gobernantes, que cambiaba todo. Un acontecimiento que nos recordaba que más allá de las diferencias, éramos una sola humanidad.
Como efecto inmediato de La Aparición, los conflictos entre naciones se detuvieron. Incluso, según los reportes de las primeras horas, hasta los delitos en las ciudades más violentas registraron una notable disminución.
El estado de unión y fraternidad duró poco. Si bien durante las primeras horas había un ambiente festivo en las calles del planeta, pronto comenzaron los problemas.
Al shock inicial que llevó millones a las calles para hacerse fotos con las naves de fondo, siguieron las compras de pánico. Lo primero en agotarse fueron los rollos de papel de baño, luego las latas de comida y las botellas de agua. A las pocas horas, el tema en las noticias ya no eran solo las naves sino las largas filas para cargar gasolina, la saturación en las carreteras con los miles de automovilistas que salían (o entraban) de las ciudades con naves, y en general los pleitos y los saqueos.
Conforme se acababan los bienes en las tiendas, crecía el caos. En respuesta, los gobiernos anunciaron toques de queda y sacaron a la fuerza pública a la calle para restablecer la tranquilidad. Ante el temor millones acataron la medida mientras otros miles permanecieron en las calles acampando, algunos con velas y carteles con mensajes de paz, esperando que surgiera alguna señal de las naves que se mantuvieron en el cielo durante la primera noche de la Aparición.
La mañana siguiente la gente volvió de nuevo a los puntos de concentración. Sorprendidos todavía por la visita extraterrestre, los asistentes compartían desde temprano las imágenes de las naves, solo que ahora lo hacían, en no pocos casos, con alguna de las playeras que de inmediato se habían puesto a la venta desde Amazon y Shein, con leyendas como “#LaAparición y #BienvenidosAlaTierra, acompañadas de imágenes de ET, Alf, Alien y cualquier otro extraterrestre que hubiera desfilado por la pantalla del cine y la televisión.
Programas y series, por cierto, que de inmediato se colocaron como los contenidos más vistos en las plataformas bajo demanda. Empresas como Tiktok desarrollaron filtros de las ciudades con OVNIS, y los hashtags con referencias a los aliens dominaban la conversación en el ciberespacio.
Eran miles los que estaban en las calles y millones los que desde sus casas seguían atentos a cualquier posible nueva información. Las entrevistas seguían desfilando unas tras otras. Los periodistas del mundo repetían las mismas preguntas en una especie de círculo infinito en el que que cuestionaba a cada invitado sobre las posibles consecuencias de la Aparición. “¿Por qué vinieron?, ¿qué implicará para la humanidad?, ¿cómo nos cambiará?”
Entrevistas, en todos los medios y en todos los idiomas, que solo eran interrumpidas de vez en vez por enlaces en vivo desde el edificio de las Naciones Unidas en Nueva York, en donde los representantes de todos los países debatían sobre cuál debía ser la reacción ante esta sorpresiva visita.
Habían pasado apenas 48 horas de los primeros reportes de la llegada de las naves, dos días del evento que la declaración de los países en la ONU describía como el “hecho extraordinario más importante en la historia de la humanidad”.
La televisión, como el resto de los medios, se mantenía pegada al tema como el único foco de atención. Solo que había un problema. De pronto, las mediciones del rating mostraban una baja.
El tiempo de consumo de la noticia -que muestra cuánto le importa un tema a la gente – mostraba las primeras señales de agotamiento. Las imágenes en las pantallas no mostraban nada nuevo pues las naves seguían ahí, sin moverse, sin mandar ninguna señal. Las entrevistas a ciudadanos y expertos se habían agotado sin aportar nada distinto y todos los sondeos que se podrían haber hecho sobre el tema, ya se habían publicado.
Al parecer, según las encuestas exprés que contrataron los medios, el tema estaba dando de sí. Tendencia que se confirmó cuando la FIFA reanudó los partidos de futbol, bajo el argumento – según su comunicado de prensa – de que era “una forma de mostrar a los nuevos visitantes una de las mejores facetas de la humanidad”. El primer partido – que tuvo al principio una ceremonia de un minuto de aplausos del público como saludo a los extraterrestres – tuvo tal éxito en la transmisión, que confirmó que el entusiasmo por lo nuevo iba cediendo a las ganas de volver a lo mismo de siempre.
De ahí que los cines y teatros ya estuvieran abiertos para el tercer día, así como el resto de las actividades que por razones económicas, no podían esperar más. Las clases tardaron un poco más en retomar – pues fueron los jóvenes los más emocionados con la Aparición – pero fue solo cuestión de días para que todos los niños y jóvenes regresaran a la normalidad.
….
Fue en la mañana del quinto día cuando la televisión interrumpió de forma definitiva la cobertura especial sobre las naves extraterrestres. Preocupada por el evidente desgaste del tema, encontró una salida gracias a un bombardeo en Ucrania, que en los hechos significó el banderazo de salida para que todos los medios pudieran volver al antiguo estado de las cosas. Es verdad que las naves seguían ahí, pero también los intereses de todos – incluyen audiencias y anunciantes – y además esas guerras no se iban a resolver solas, con o sin visita espacial.
Si bien al principio en las redes sociales se leyeron duras condenas a quienes no habían aprendido nada de la Aparición, muy pronto esos mismos indignados volvieron a cambiar el motivo de su atención. Shakira, según reportaban los medios, había encontrado de nuevo el amor otra vez con un futbolista, y Cristiano Ronaldo había anunciado su deseo de ser clonado, “para no privar a futuras generaciones de su talento”, según un portal caracterizado por difundir noticias falsas pero que gozaba de gran popularidad. Temas que de inmediato se volvieron motivo de notas y memes que conquistaron las redes.
Eran las 7:00 de la tarde del día sexto cuando se produjo de pronto el retiro de las naves. El evento esta vez ya no mereció una cobertura especial. Aunque todos los medios cubrieron la salida, esta vez ya no ocupó los titulares del día siguiente, ni mereció un nombre en especial.
Un grupo de personas, eso sí, se juntó en los mismos lugares en que aparecieron los extraterrestres para lamentar la incapacidad de la humanidad para cambiar, y su tendencia a saltar de un tema a otro sin valorar su importancia. La noticia, que fue apenas una fotonota bajo el título de “Se fueron como llegaron”, se publicó en el séptimo día de lo que años después algunos recordarían como La Aparición.