La pandemia incrementó al doble los casos de niños con afectación emocional. Si se alteran el sueño, el apetito o el estado de ánimo por más de dos semanas de manera continua, es momento de buscar ayuda profesional: Dr. Arturo Berber.

La pandemia incrementó al doble los casos de niños con afectación emocional. Si se alteran el sueño, el apetito o el estado de ánimo por más de dos semanas de manera continua, es momento de buscar ayuda profesional: Dr. Arturo Berber.
“La pandemia nos ha afectado a todos, pero en el caso de niños y niñas pues tienen una inmadurez, una falta de desarrollo a nivel cognitivo y falta de herramientas que les hace mucho más complicado lidiar con todas esas situaciones estresantes que se han venido detonando.
Se puso muy complicado el escenario y todo esto hizo que se incrementara en mucho la prevalencia de niños y niñas que cursan con alguna situación de índole emocional. Se habla de cálculos aproximados del doble, se duplicó la necesidad de servicios de salud mental y de salud emocional. Se ha disparado mucho la cantidad de niños y niñas que requieren atención.
Es importante mencionar que aunque el estrés externo se termine esto no necesariamente va a hacer que los cuadros de depresión y de ansiedad que ya iniciaron, o con los que debutaron muchos niños y niñas, terminen en automático. Terminado el daño directo puede quedar un daño indirecto, y puede que esto haya despertado cuadros que van a continuar por un tiempo prolongado.
Si se están alterando funciones básicas como el sueño, el apetito o el estado de ánimo en general, es decir, un niño o niña que durante dos semanas o más de manera continua está nervioso, está irritable o está apachurradón, si hay un cambio muy evidente en su estado emocional, está preocupado, inseguro y hay alteraciones en el sueño, el apetito, deja de jugar o está con más problemas de conducta probablemente es momento de buscar ayuda.
La parte optimista de esto es que en el caso de niños y niñas, incluso adolescentes, existe una variable que es la plasticidad cerebral. Esto quiere decir que el cerebro es capaz de corregir a través de determinadas intervenciones de terapia o medicamentos el rumbo de una situación de enfermedad, y que se puede adaptar y puede mejorar su funcionamiento. Es decir, una afectación en la infancia puede ser determinante para un trastorno en la vida adulta, pero si se hace una intervención adecuada puede que no quede huella y que no quede secuela, y de ahí la importancia de acudir a valoración y atención por profesionales”: Dr. Arturo Berber, psiquiatra y paidopsiquiatra, en entrevista en #RADAR909 sobre las afectaciones emocionales de la pandemia en niños y niñas.