La amenaza más grande – PolíticoMX

La reforma electoral anunciada por Morena es la amenaza más seria para la democracia mexicana en décadas.
Y es así porque a diferencia de las reformas electorales previas, esta vez no estaría guiada ni por la exigencia de una mayor participación política, ni para alejar el control de las elecciones del gobierno en turno, ni siquiera como respuesta al malestar por los problemas de un reciente proceso electoral.
Esta vez, y hay suficiente evidencia para decirlo, el motor de la reforma no sería otro sino el deseo del gobierno y su partido de hacerse del control del organizador de las elecciones del país para perpetuarse en el poder.
Tan es así que Morena lleva meses en una estrategia para tratar de vender esta idea, bajo la premisa de que hay dos consejeros – Lorenzo Córdova y Ciro Murayama – que tienen tal poder que han hecho del Instituto Nacional Electoral un actor político que opera en contra del partido del gobierno.
Cosa que es falsa y que no se sostiene bajo ninguna perspectiva. No solo porque las recientes votaciones que han afectado a Morena han sido fruto de la decisión de múltiples consejeros que han formado mayoría, sino porque incluso entre esos, se han manifestado consejeras y consejeros nombrados ya durante la actual legislatura y por tanto, con la bendición presidencial.
¿Entonces por qué la insistencia en extinguir al INE cuando incluso el presidente López Obrador todavía podrá incidir en más nombramientos antes del fin de su sexenio? Porque el fin no es nombrar a personas respetadas -que con el actual mecanismo pueden tomar decisiones propias sin ser incondicionales del gobierno – sino hacerse del organismo para no tener vigilancia y sí un espacio de control del juego, cómo ya han logrado con instituciones como la CNDH o los órganos reguladores del sector energético que para fines prácticos ya son extensiones de la actual administración.
De ahí que sea clave en los siguientes meses frenar la cruzada para matar al INE. Intento, por cierto, que podría ocurrir antes del 1 de septiembre, si como ya ha dicho Ricardo Monreal, pierden la mayoría calificada en la cámara de Diputados.
Los mexicanos, los que no quieren a Morena pero también quien han votado y votarán por ese partido, debemos cerrar filas para que la reforma, de darse, no sea el fin de un instrumento que nos ha permitido en las últimas cuatro elecciones tener tres procesos de alternancia en el poder presidencial.
Seguro el INE puede ser mejorado, sus atribuciones bien podrían ser revisadas, y está claro que hay que empujar cada vez mejores perfiles, pero eso no puede servir de coartada para eliminar lo que con tanto trabajo y que durante tantas décadas de organización social hemos logrado construir.