Hasta este martes 8 de noviembre el perfil del próximo presidente de México era claro: se necesitaba alguien que pudiera ofrecer una lucha frontal a la corrupción y la impunidad, que supiera manejar la economía y que tuviera una propuesta clara en materia de seguridad.

Hoy, ya con los resultados de la elección de EU, es evidente que a ese perfil hay que hacerle un ajuste mayor pues los mexicanos ahora estaremos eligiendo a la persona que mejor pueda hacer frente al desafío que representa la Presidencia de Donald Trump.

Se trata de un cambio de fondo. La corrupción – al igual que los otros temas-  seguirá siendo importante pero también habrá que “contratar” a alguien que sepa lo que implica una posible renegociación del TLC con lo que eso significa para una economía estrechamente vinculada con Estados Unidos; quien llegue a Los Pinos deberá saber lidiar con un vecino poderoso y hostil, y muy probablemente tendrá que hacer frente a un nuevo contexto mundial en el que el nacionalismo gana terreno a la globalización, pero no ya en países emergentes sino en sociedades como la inglesa o la estadounidense.

¿Quién de los presidenciales cubre hoy con ese perfil?

El reto es mayor y ya algunos de los presidenciales lo notaron. Por eso el video de mensaje de López Obrador ofreciendo tranquilidad cuando ni siquiera se había declarado el triunfo de Trump; por eso la reacción de Zavala o el tuit del Bronco ofreciéndose como la respuesta a Trump, como si para hacer frente a un hombre impulsivo se necesitara a otro igual.

El contexto de la elección presidencial cambió significativamente y con ello el juego por la sucesión. ¿Pueden en este nuevo marco seguir aspirando Miguel Angel Osorio o Margarita Zavala?, ¿tienen la experiencia y los conocimientos adecuados?, ¿es pertinente en este momento la vieja visión nacionalista de López Obrador que cree que nada nos afecta porque “no somos una colonia”?,¿crecerán en este marco personajes como José Antonio Meade o Jorge Castañeda que pueden presumir experiencia en temas internacionales? ¿o será tal el desafío que tendremos que buscar a nuevos aspirantes que tengan los atributos que la nueva realidad exige?

Ya veremos en los próximos meses. Por lo pronto lo evidente es que el martes no solo hubo efectos en Estados Unidos pues en México también algunos presidenciables salieron fortalecidos y otros (aunque no se hayan dado cuenta) ya fueron eliminados.

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