Los tiene aterrados. La posibilidad del triunfo de Andrés Manuel López Obrador en el 2018 les provoca pesadillas y la evidencia de su desesperación está por todas partes. Primero fue el Presidente Peña Nieto quien se lanzó al ruedo con aquello de la amenaza populista hasta en la misma sede de la ONU. Después le siguieron Luis Videgaray y esta semana hasta Aurelio Nuño lo criticó según La Razón.

Al grupo antiPeje ya se han sumado el gobernador de Morelos, Graco Ramírez, dirigentes perredistas, y ahora sabemos, hasta las bancadas del PRI, PAN y PRD que quieren hacer una reforma electoral para evitar que López Obrador pueda usar los spots de Morena para tener presencia en medios entre elección y elección y durante las contiendas estatales por venir. 

De seguir con esa estrategia de ataques, no tengo duda de que harán presidente a Andrés Manuel López Obrador. Primero, porque lo están convirtiendo en el hombre a vencer. En su apuesta por descalificarlo lo consolidan como candidato, y de paso, confirman la propia narrativa de AMLO quien se presenta como la antitesis de lo que los otros políticos representan. Al atacarlo hacen más creíble su discurso.

AMLO está en su mejor momento en muchos años. Como prueba dos botones de muestra: por un lado, la publicación en su muro de Facebook de una foto del entonces gobernador Peña Nieto con un alto funcionario de OHL que revela una cercanía y un nivel de confianza inusual. Aunque la foto era vieja, el golpe fue contundente. Por el otro, la extraordinaria foto de AMLO con el Papa Francisco en el Vaticano. Con el gesto, el eterno candidato ganó la imagen al gobierno federal y se coló en muchas portadas y noticieros en medio de la euforia por la próxima visita del Papa a México. Y por si fuera poco, a las críticas por su gira europea, López Obrador contestó que lo hizo y lo seguirá haciendo para mejorar la imagen de México para que se sepa que no todos los políticos nacionales son como EPN. (Se vale sobar).

AMLO está fuerte no sólo porque lleva más de 15 años en campaña y ha recorrido el país como nadie, sino porque hay un enorme enojo social y el gobierno en vez de atenderlo parece empeñado en aumentarlo. (#YaCholeConSuSoberbia). Y ni aunque le quiten los spots y le peguen en algunas columnas, podrán desinflar a AMLO mientras siga teniendo como coordinador de campaña al presidente Peña Nieto, que parece decidido a construir un clima en el que la victoria de López Obrador suena como algo natural.

Aún falta mucho para el 2018 y muchas cosas pueden y van a pasar, pero al menos por ahora, el temor de sus adversarios hace ver a AMLO como el político más fuerte, tanto, que ni siquiera tiene que explicar en serio de qué vive, cuánto gana y cuántos impuestos ha pagado como tendría que aclarar cualquiera que aspire a la Presidencia. López Obrador sigue siendo un político criticado y criticable pero gracias a la torpeza de sus adversarios va viento en popa hacia el destino que siempre ha soñado.

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Artículo publicado en máspormás 21 de octubre de 2015

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