La gran lección que Pepsi debería aprender de Coca Cola

Publicado por

La ciudad de México es el escenario de la más reciente batalla entre las dos grandes refresqueras. Nada nuevo, pensarán algunos. La novedad, sin embargo, es descubrir que a décadas de iniciada la batalla Pepsi sigue sin entender de qué se trata la comunicación.

La imagen que acompaña este post lo deja muy claro. Pepsi, en su actual campaña propone a los consumidores cambiar sus hábitos, romper la rutina, probar algo nuevo. Es decir que sigue pensando que se trata de tomar refrescos o en todo caso que la gran experiencia es probar algo “diferente”.

Como aprendió por las malas Josefina Vázquez Mota en la elección presidencial, lo “diferente” no es necesariamente percibido como algo bueno, así como romper la rutina no es atractivo si lo que haces actualmente te satisface.

En contraste, Coca Cola muestra una vez más que tiene muy claro su negocio desde hace décadas, y contra lo que algunos pudieran pensar, no es vender refrescos. Es vender cultura.

Porque como bien dice Grand McCracken en su libro Chief Culture Officer, Coca Cola sin cultura es solo agua carbonatada con sabor. Y está claro que Coca no es una de las marcas más valiosas del mundo sólo por vender agua.

Esa empresa vale lo que vale porque desde hace décadas vende cultura. Ya sea a Santa y los osos polares, o a momentos de felicidad embotellada.

Pues ahora lo volvió a hacer. A diferencia de Pepsi que hace poco trató de vender unas latas “selfie” (nunca entendí el uso del témino para un refresco), Coca ha tenido un éxito global por su campaña de las latas personalizadas. Simplemente porque entendió que una de los conceptos más poderosos de nuestro tiempo es el ego. Todos salimos en nuestras fotos, compartimos nuestras opiniones, presumimos nuestros viajes, y básicamente vivimos para los demás, porque estamos en el boom del culto al yo.

Y como todos sabemos (y Starbucks aplica desde hace años), pocas cosas expresan mejor al “yo” que nuestro propio nombre. ¿Tener una lata con nuestro nombre? ¡Genial! ¿O que alguien pensó en nosotros y nos la regaló? ¡Maravilloso!

Y eso explica la otra parte de la imagen de este post. Lo que se ve es un fragmento de la larga fila que había hace unas horas en una plaza comercial de la Ciudad de México, por todas las personas que quieren su lata personalizada. Porque lo genial de la campaña es que cambia el encuadre de la sed o el de la salud por el del culto a la personalidad. Y en el momento que vivimos eso vale oro.

Para que quede claro: nadie malgasta su domingo para comprar un refresco, sino para tener un reflejo de su ego que puede presumir y atesorar.

A ver si más de uno toma nota de la lección.

IMG_2309.JPG

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

w

Conectando a %s