¿Se vale entrevistar a un narco? El caso Anderson Cooper

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El debate no es nuevo, ni sencillo. Durante varios semestres he planteado el tema en mis grupos de periodismo y el resultado siempre es similar. Para algunos, entrevistar a un narcotraficante puede ser bueno pues permitiría entender mejor el fenómeno, para otros, hacerlo es abrirle el espacio en los medios, con toda y su legitimidad, a un actor que daña a la sociedad y que bien podría mandar mensajes equivocados al presentar su vida como una especie de ruta a seguir para muchos que se sienten desesperados y que pudieran ver en esa figura una especie de héroe a imitar.

La discusión surgió nuevamente porque hace unos días, el periodista Anderson Cooper entrevistó a un supesto narcotraficante mexicano. Nosotros en Antena Radio recuperamos y presentamos la traducción de un fragmento (la pueden escuchar con el título “qué significa ser un narcotraficante), en el entendido de que no se trata de validar el contenido sino de mostrar qué es lo que está viendo el consumidor de medios en los Estados Unidos y cómo se está formando el contexto en el que vienen a México los funcionarios del gobierno de Barack Obama.

Dejo aquí ustedes la priemera entrega del video (en youtube encontrarán la entrevista completa) y como siempre quedo en espera de sus comentarios sobre si se vale o no hacer este tipo de ejercicios. (O en todo caso en qué condiciones se deben presentar).

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5 comments

  1. Interesante debate y muy oportuno el retomar esta información en Antena Radio.

    Personalmente y sobre la pregunta de si es válido o no darle espacio a los narcos, creo que estoy como tus alumnos. No es una respuesta fácil. Tal vez mucho dependa el enfoque, el propósito que se busque y el valor de la información que se vaya a revelar.

    Creo que hay que seguirlo debatiendo.

  2. La autoridad moral de un delincuente.

    Durante largo tiempo se ha discutido sobre el valor y la veracidad de los relatos y narraciones que la prensa publica o divulga teniendo como fuente y actor principal al inculpado. La prensa es un medio de comunicación poderoso que mediante distintas herramientas aprovecha su tribuna para tratar de imponer temas y juicios de valor en tópicos polémicos y altamente politizados, recuerdo y asumo plenamente la reflexión del Lippman recuperada recientemente por Silva-Herzog, entorno al valor del periodismo, el cual tiene como objeto filtrar y objetivizar, el rumor, el dicho, la información cruda y convertirla en un ladrillo de conocimiento para la sociedad; sin embargo, creo que los medios requieren ser más cuidadosos y autocríticos con su propio papel y no asumir con ligereza y utilizar su tribuna para condenas y pontificar sobre los asntos que ocupa su desempeño.
    Lo mismo sucede con los medios nacionales, recurro a la serie de relatos que publicó el Reforma, en dos distintos momentos, sobre la vida dentro de un reclusorio y donde no pocos lectores ponían en duda la existencia de la fuente y por lo mismo la veracidad de lo ahí relatado. Al recurrir a las fuentes internacionales es aún más complicado el asunto, hace unos años cuando Carlos Salinas publicó México. Un poryecto de modernización, acusaba que el gobierno estadounidense no quería el petróleo o los recursos naturales de nuestro país, lo que ellos quieren es el poder y contrlar a quien lo detentan y para ello se valen de los medios políticos y los medios de comunicación para influir en el ánimo de la opinión pública nacional, curiosa reflexión que bien puede acusar la paradoja de acusar a los medios de comunicación extranjeros, cuando son estos mismos personajes quienes privilegian y conceden con mayor facilidad entrevistas y charlas a sus corresponsables extranjeros o mejor aún a los periodistas estrella de esos medios.
    Del mismo modo, habrá que juzgar a quienes reciben e interpretan lo mencionado por esas fuentes, es decir, a la sociedad, ya que en tanto todo es crítica y censura a la actuación gubernamental es celebrado por los adversarios políticos y quienes simpatizan con ello, pero si esa misma fuente u otros actores públicos como cantantes, exmandatarios, actores, activistas de organizaciones sociales internacionales critican ya sea a unos u otros o bien lo acusan de ignorante de la realidad nacional o bien lo amenazan de aplicarle la ley nacional y expulsarlo o revisar su estatus migratorio para amedrentar, intimidar y dascalificar sus dichos, los cuales además de promoverlos involuntariamente, explicitan una doble moral y exhiben la falta de capacidad para escuchar y recibir opiniones, por muy severas que éstas sean.
    No se trata de convalidar a unos y otros sino de incentivar a la sociedad, ha que esta sea más crítica con la información que le es proporcionada, el periodo de aprendizaje es largo y apenas nos estamos asomando lo cual nos dará la oportunidad de ver un periodo de maduración de la sociedad ambivalente con respecto a la información que se le está dando y exhibiciones m´sa crudas y vulgares que tiene que ver con la delatación de las fuentes y testigos protegidos, de la insidia y calumnia y el manejo abiertamente faccioso de la información y la falta de cumplimiento de los propios códigos de ética de los medios de comunicación. Este camino genrará sin sabores y más aun decepciones, pero la afirmación democraática tan necesaria requiere de tiempo y paciencia, para que la inteligencia social y la pérdida de la inocencia pública de lugar a una sociedad madura que sancione o premie el comportamiento de nuestros medios de comunicación. nadie dijo, irresponsablemente, que la democracia es complicada y su conformación depende de la velocidad de adaptación a la tolerancia, el respeto y la defensa de la libre manifestación y demanda de información.

  3. Yo creo que lo primero que debemos saber es: ¿qué se busca al entrevistar a alguien tan polémico como un narcotráficante? ¿informar a la sociedad para que se conozca a sí misma y se comprenda mejor, o ser panfleteros? Yo creo que sólo la primera opción es válida. De entrada me parece muy bien lo que hizo Anderson Cooper (aunque debo aclarar que no he visto la entrevista). ¿Habrá algún periodista al que no le hubiera gustado entrevistar a Adolfo Hitler para que el mundo supiera más sobre ese maléfico personaje? quizá sí, quizá no. A mí me habría encantado.

  4. Ok, soy estudiante de ciencias de la comunicación en la UNAM y, me sería muy util conocer tu opinión sobre lo siguiente:
    El blog vino a modificar la forma de trabajo de muchos periodistas, analistas, etcétera, pero para usted ¿qué representó su llegada a su campo de trabajo?
    Espero recibir una respuesta, ya que me sería de gran ayuda. Gracias!

  5. Como periodista, es sumamente interesante poder entrevistar a un narco, sin duda sus declaraciones serán reveladoras.

    Como individuo, integrante de una sociedad, es dar voz a una persona non grata.

    MMMMMMM creo que en mi caso, ganaría el periodismo.

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