La crítica (y la autocrítica) sobre el papel de los medios suele ser frecuente en este espacio y en esta ocasión hay material para analizar. El primer caso se refiere a lo dicho por Carlos Slim en el foro sobre el crecimiento de la economía mexicana. La nota, como muy probablemente sepan, surgió cuando la mayoría de los medios destacó que Slim había pronosticado el peor de los escenarios para la economía mexicana, expresión que incluía la frase: “No quiero ser catastrifista, pero hay que prepararse para prever y no estar viendo las consecuencias después y estar llorando”.

El discurso, como suele ocurrir con todas sus apariciones públicas, concentró las primeras planas del día siguiente y de inmediato generó una dura respuesta del gobierno del Presidente Calderón en voz de su Secretario del Trabajo, Javier Lozano. Hasta aquí el tema puede entenderse como un conflicto político y no mediático, no obstante, hoy la prensa publica dos precisiones, una en un trascendió de Milenio que afirma: ” El más sorprendido con las declaraciones de Carlos Slim fue… ¡Carlos Slim! (quien) no daba crédito de que todos los diarios y noticieros de radio y televisión hubieran tergiversado sus palabras, ya que él se refería a la economía mundial cuando hablaba de la peor crisis de desempleo desde los años 30.Pero ni modo de desmentir a 200 medios…”.

El segundo mensaje, en el mismo tono, fue publicado en el Templo Mayor de Reforma: “Al estilo de El Chavo del Ocho, el ingeniero Carlos Slim bien podría decir: “Fue sin querer queriendo”. Y es que con lo susceptible que anda todo el mundo ante la crisis económica, sus palabras en la Cámara de Diputados fueron muy mal recibidas y/o interpretadas. De hecho, no faltó quien quiso ver en ellas hasta una abierta descobijada al gobierno de Felipe Calderón. Sin embargo, si se revisa con cuidado lo que realmente dijo, resulta que cuando hablaba de que veríamos una crisis como no se ha visto desde 1930, en realidad se refería… ¡a Estados Unidos!”

Luego de estas publicaciones revisé la versión estenográfica de lo dicho por Slim, y en efecto, de la lectura no se desprende que esté hablando de México en particular, y si bien en algunos apartados es especialmente crítico del gobierno y su política de precios en los energéticos, en otros párrafos es claro en refrendar su apoyo al gobierno del Presidente Calderón y sus acciones anticrisis.

El tema ya de por sí sería suficiente para generar un debate sobre el papel de los medios y su tendencia a buscar o generar situaciones de conflicto. Es cierto que en este caso hay un contexto y diversas agendas que contribuyen a la interpretación de los medios, sin embargo en el párrafo que generó la discusión no hay bases para afirmar que hablaba de México ni del gobierno de Calderón.

A esta historia se suma el análisis de la cobertura del documento de la Comisión Latinoamericana sobre Drogas y Democracia, texto firmado entre otros por ex presidentes e intelectuales de América Latina y en el que cuestionan la efectividad de las actuales estrategias de combate al narcotráfico. Documento colectivo que plantea varios puntos a discutir pero que para la prensa mexicana puede ser resumidos bajo dos líneas: “Apoya Zedillo despenalizar mariguana” y “Acusa Zedillo fracaso de lucha antidroga“.

Una vez más los medios mexicanos cometemos el error de personalizar las opiniones, sacarlas de contexto e inducir enfrentamientos donde no los hay, o si los hay, son más complejos de lo que se presentan. Quedan estos dos expedientes para la reflexión.

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