"A ver, a ver…dilo mirando a la cámara"; los políticos le dan la vuelta a los medios

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Ya hemos comentado en otras ocasiones cómo internet ha vulnerado la función mediadora de los medios. Antes si un político quería que le escuchara su público no tenía otra más que hacerse del poder para imponer una cadena nacional o pasar ante los medios – juntos o de uno en uno – para que al final un periodista determinara qué era lo que había que destacar. La buena noticia para los políticos es que gracias a la red y a sitios como youtube, la distancia entre el que tiene algo que decir y el que lo quiere escuchar se ha acortado.

Como ejemplo les comparto estos tres videos en los que dos mandatarios – Rodríguez Zapatero y Barack Obama – así como un dirigente de partido – Germán Martínez, presidente del PAN – le hablan directamente a la cámara con la esperanza de que sean escuchados. Me reservo los comentarios sobre quién lo hace mejor pues no es el fin de este post, en todo caso prefiero que la valoración la hagan ustedes, sólo quisiera señalar que en mi opinión son dos los principales retos en estos formatos: primero, captar la atención – lo que pasa por la promoción del sitio y el interés de los posibles televidentes – y segundo, entusiasmar a alguien con el mensaje lo cual es complejo cuando no hay imágenes, música de fondo, ni nada de pirotecnia.

Quedan en compañía de los videos -uno de campaña, otro en su mensaje semanal y el tercero en la presentación de su web con su programa anticrisis. Les propongo que a manera de ejercicio traten de recordar, luego de verlos, qué era lo que cada uno de ellos trataba de comunicar. Luego me cuentan si lo lograron.

2/7/09: Your Weekly Address from White House on Vimeo.

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2 comments

  1. Los peligros de la ausencia de mediación.

    La revolución tecnológica en la cual se ha visto inmersa la sociedad con el innegable crecimiento de la Internet y otros instrumentos de información y comunicación y a la cual no es ajena la política, dado que algunos de los elementos centrales de la política son la comunicación y el convencimiento ponen hoy día de manifiesto lo desgastado y la falta de eficiencia de los tradicionales modelos de mediación entre gobernantes y gobernados, los modelos de gobierno, su desarrollo y concepción derivan de una sola variable, cómo hacer más legítima y eficiente la representación y con ello lograr modelos de atención a la problemática social que puedan alivien las condiciones sociales, políticas públicas.
    La mediación sea a través de los representantes populares o bien de aquello que se ha denominado opinión pública se ha quedado a la zaga de estas transformaciones en las interacciones sociales, es cierto que el desprestigio de los políticos y de su actividad que sólo se centra en alcanzar, conservar y ampliar el poder y los beneficios económicos que de él derivan no han hecho sino envilecer esta actividad y a quienes en ella concurren.
    Por ello, los medios de comunicación primordialmente y las organizaciones de la sociedad civil recientemente se habían alzado como los vasos comunicantes y de mediación por excelencia entre sociedad y gobierno, lamentablemente el hambre de dominio y ampliación de sus beneficios económicos y la pauperización en la calidad de las organizaciones de la sociedad rápidamente precipitaron dichos canales de mediación, lo cual ha generado que los políticos y gobernantes recurran al uso de los emergentes medios de información y comunicación para tener “contacto” directo con la sociedad, ello más allá de la plausible que puede resultar habrá que sopesarlo y reflexionarlo con mayor detalle, es cierto que la calidad de nuestros representantes y canales de mediación es bastante nauseabunda y pueril; sin embargo, hace algunas centurias, Dante Alighieri en su tratado sobre la república, mencionaba al criticar a la iglesia que la caducidad de las instituciones no resulta de la vileza de quienes las conducen, por tal motivo los accidentes que puedan resultar de la incursión de un rufián en su titularidad pueden dañar pero nunca aniquilar la pertinencia de la institución, lo mismo deberemos aplicar a las tan maltratadas y oxidadas instituciones de hoy día.
    Es necesaria su revisión y transformación sí, pero no debemos entronizarlas, hoy día vemos en la actitud de las dos televisoras dominantes en México los resultados de dicha soberbia mediática. Al mismo tiempo debemos dignificar la política exigir representantes responsables e independientes, cabe señalar que la razón de ser de los representantes es decidir con autonomía y responsabilidad sobre las acciones comunes pertinentes y no las más deseables, binomio tan debatido y anhelado en la política y tan pocas veces alcanzado, John Plamenatz filósofo inglés tiene un magnífico libro y ensayo titulado Libertad, consentimiento y obligación político donde ejemplifica de manera sencilla que el representante político emanado de la voluntad popular tiene la libertad para decidir sobre lo que es lo conveniente para la sociedad y su futuro, decisión que las más de las veces se distancia de los deseos y anhelos de la sociedad, entelequia que pretende alcanzar aquello que pueda satisfacerla al instante.
    es cierto que requerimos de modelos de comunicación más directa, pero también es cierto que si no reflexionamos en torno al tipo interacción que buscamos corremos el riesgo de engancharnos en el canto de las sirenas y no advertir que nuestro gobernante puede descarrilar y derrumbar el edificio democrático que habitamos.

    Al final de cuentas estaríamos dependiendo de los buenos deseos de nuestro gobernante.

  2. Los peligros de la ausencia de mediación.

    La revolución tecnológica en la cual se ha visto inmersa la sociedad con el innegable crecimiento de la Internet y otros instrumentos de información y comunicación y a la cual no es ajena la política, dado que algunos de los elementos centrales de la política son la comunicación y el convencimiento ponen hoy día de manifiesto lo desgastado y la falta de eficiencia de los tradicionales modelos de mediación entre gobernantes y gobernados, los modelos de gobierno, su desarrollo y concepción derivan de una sola variable, cómo hacer más legítima y eficiente la representación y con ello lograr modelos de atención a la problemática social que puedan alivien las condiciones sociales, políticas públicas.
    La mediación sea a través de los representantes populares o bien de aquello que se ha denominado opinión pública se ha quedado a la zaga de estas transformaciones en las interacciones sociales, es cierto que el desprestigio de los políticos y de su actividad que sólo se centra en alcanzar, conservar y ampliar el poder y los beneficios económicos que de él derivan no han hecho sino envilecer esta actividad y a quienes en ella concurren.
    Por ello, los medios de comunicación primordialmente y las organizaciones de la sociedad civil recientemente se habían alzado como los vasos comunicantes y de mediación por excelencia entre sociedad y gobierno, lamentablemente el hambre de dominio y ampliación de sus beneficios económicos y la pauperización en la calidad de las organizaciones de la sociedad rápidamente precipitaron dichos canales de mediación, lo cual ha generado que los políticos y gobernantes recurran al uso de los emergentes medios de información y comunicación para tener “contacto” directo con la sociedad, ello más allá de la plausible que puede resultar habrá que sopesarlo y reflexionarlo con mayor detalle, es cierto que la calidad de nuestros representantes y canales de mediación es bastante nauseabunda y pueril; sin embargo, hace algunas centurias, Dante Alighieri en su tratado sobre la república, mencionaba al criticar a la iglesia que la caducidad de las instituciones no resulta de la vileza de quienes las conducen, por tal motivo los accidentes que puedan resultar de la incursión de un rufián en su titularidad pueden dañar pero nunca aniquilar la pertinencia de la institución, lo mismo deberemos aplicar a las tan maltratadas y oxidadas instituciones de hoy día.
    Es necesaria su revisión y transformación sí, pero no debemos entronizarlas, hoy día vemos en la actitud de las dos televisoras dominantes en México los resultados de dicha soberbia mediática. Al mismo tiempo debemos dignificar la política exigir representantes responsables e independientes, cabe señalar que la razón de ser de los representantes es decidir con autonomía y responsabilidad sobre las acciones comunes pertinentes y no las más deseables, binomio tan debatido y anhelado en la política y tan pocas veces alcanzado, John Plamenatz filósofo inglés tiene un magnífico libro y ensayo titulado Libertad, consentimiento y obligación político donde ejemplifica de manera sencilla que el representante político emanado de la voluntad popular tiene la libertad para decidir sobre lo que es lo conveniente para la sociedad y su futuro, decisión que las más de las veces se distancia de los deseos y anhelos de la sociedad, entelequia que pretende alcanzar aquello que pueda satisfacerla al instante.
    es cierto que requerimos de modelos de comunicación más directa, pero también es cierto que si no reflexionamos en torno al tipo interacción que buscamos corremos el riesgo de engancharnos en el canto de las sirenas y no advertir que nuestro gobernante puede descarrilar y derrumbar el edificio democrático que habitamos.

    Al final de cuentas estaríamos dependiendo de los buenos deseos de nuestro gobernante.

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