“Lamentamos esta interrupción, su programación favorita se reanudará en 3 minutos. A continuación damos paso a mensajes políticos transmitidos por orden del IFE, en cumplimiento de las disposiciones del COFIPE aprobadas por el Congreso y promovidas por el Gobierno Federal y los tres principales partidos políticos.” Leyenda presentada por Televisión Azteca antes de la interrupción de sus programas.

“¿Quieren obligarnos a pasar sus spots sin tener que pagar? ¡Pues ya verán cómo se los vamos a pasar! Y lo vamos a hacer de tal forma que se note, todos juntos, a la mitad de los partidos de futbol. A ver si después de que reciban todo el odio de la población se les ocurre nuevamente desafiarnos”. Algo así debió ser la expresión de algunos directivos de la televisión mexicana que demostraron una vez más que la reconciliación no es una de sus virtudes. Agraviados desde hace más de un año por la aprobación de la reforma electoral, aguardaron pacientemente el momento hasta que pudieron pasar la factura… y lo hicieron en grande.

La maniobra, vista por millones el fin de semana pasado, no fue menor. Amparados en el argumento de que estaban cumpliendo la ley mostraron que con ellos la guerra es en serio. Conocedores de los gustos y preferencias de sus audiencias, combinaron dos elementos: el amor por los deportes y el odio a los políticos. Vaya manera de echar un balde de agua helada a los dirigentes partidistas que ese mismo fin esperaban empezar a disfrutar de los frutos de la reforma.

Por eso ahora lo interesante será ver la respuesta de cuatro actores: IFE, partidos, gobierno federal y ciudadanía. Vayamos por partes. Para el Instituto Federal Electoral se trata de una prueba mayor, un desafío para medir de qué están hechos los consejeros. Si bien la violación a la ley está por verse, la mala leche fue evidente. De ahí que la clave estará en el tono de su respuesta. Si como han dejado ver hasta el momento de escribir estas líneas abordan el tema como un simple malentendido, habrá quedado claro que frente a la televisión y sus dueños no alzarán la voz.

En segundo lugar, habrá que ver qué dicen partidos y legisladores porque el reproche de los medios es directamente a ellos, los autores de la reforma. Por eso sorprende que quieran salirse del conflicto señalando que quien tiene que resolver el problema es el IFE. Verdad a medias porque los que redactaron el texto que ahora se está aplicando, los que generaron el enfrentamiento con los medios y los que ahora son abucheados cuando son interrumpidos los partidos de futbol, son ellos. No obstante, pareciera que el temor a un enfrentamiento mayor y la campaña en su contra que pudiera desplegar la televisión en tiempos de campaña es suficiente para que evadan este y otros temas de su agenda como la realización de una nueva ley de radio y televisión como les indicó la Suprema Corte de Justicia de la Nación desde el 2006.

En tercer lugar será importante conocer la respuesta del gobierno federal, que si bien podría intentar hacerse a un lado, Televisión Azteca dejó en claro que también es parte de esto al incluirlo en la lista de los resonsables de la reforma, y por tanto, de la interrupción de los eventos deportivos.

Por último, y como suele ocurrir en este espacio, no podemos ignorar la responsabilidad de la ciudadanía que ante este conflicto deberá asumir alguna posición. Si lo que triunfa es la visión pasiva, nos quedaremos con miles de espectadores enojados con la clase política y que muy probablemente preferirán quedarse en casa antes de salir a votar el próximo 5 de julio. De ser así habrán ganado las televisoras pero tambíen los mismos políticos que de todas formas llegarán al poder. Frente a esta opción se presenta la de una población crítica que no se deja manipular por los medios, que se informa por sus propios espacios independientes de la televisión, y que es capaz de deslindar responsabilidades. Esta misma ciudadanía tendrá que escuchar las propuestas, tomar una elección y hacerlas valer en julio próximo. La batalla, ya lo han dicho y demostrado las televisoras, va para largo. Sin ir más lejos, en el próximo partido de la Selección nacional cuando la señal será nuevamente suspendida para colocar los spots.

Lo que está en juego en esta batalla no es sólo el momento de la transmisión de los anuncios sino la capacidad de cada uno de los cuatro actores mencionados -IFE, Partidos-legisladores, Gobierno y ciudadanía- de estar a la altura del desafío de la televisión.

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