McCain, víctima de su campaña sale en defensa de Obama

“Hombre de familia”, “ciudadano decente” y una persona a la que se admira y a la que no hay que temer, son algunas de las frases que se han escuchado en la última semana para describir al senador y candidato Demócrata a la Presidencia, Barack Obama. Nada nuevo de no ser porque el autor de las frases es su rival, John McCain quien ha salido en defensa de su adversario ante sus propios seguidores que insisten en considerarlo un peligro por sus ligas con el terrorismo, su inclinación al coumnismo y su origen árabe, tres mentiras que ha sembrado el equipo de campaña del propio McCain.

El candidato republicano, queda claro, es víctima de su propio éxito. El problema es que el senador McCain no se siente cómodo con el candidato McCain. El primero es un buen hombre, un tipo reconocido por propios y extraños por su capacidad de dialogar y entender a los otros. Ahí está su iniciativa en materia migratoria que constuyó junto con el senador Kennedy, una muestra de que no es un hombre de extremos, de descalificaciones. Pero esa faceta, quizá su mejor, ha quedado en el camino de la campaña, desplazada por los asesores republicanos que se han montado en un discurso de miedo para tratar de ganar una elección que cada vez se ve más perdida.

En las próximas semanas McCain deberá tomar una decisión: seguir por el camino de los ataques (que entusiasta ha abrazado su compañera Sarah Palin) – estrategia que hasta ahora lo tiene abajo en las encuestas y le ha obligado a salir en defensa de su (agradecido) adversario– o tratar de recuperar al John McCain que tantos admiran. Lo más probable es que en los dos casos pierda la elección, la diferencia es que en uno de los casos al menos no se perderá a si mismo.