Hoy por la mañana Marcelo Ebrard acudió al programa Hoy para promover la consulta del próximo fin de semana. Hasta ahí la nota habría que entenderla como parte de una estrategia de comunicación, pagada por el GDF, para llevar más participantes a las urnas.

El problema es que ya por la tarde Ebrard ha dicho – según reporta el diario Reforma – que “no hemos hecho ninguna erogación adicional a nuestro presupuesto autorizado, así que voy a concurrir a todos los programas que nos inviten para hablar de este tema, sobre todo con un criterio ciudadano e informativo”.

¿Qué “nos inviten”? En aras de la transparencia y la honestidad debería reconocer que asistirá a todos los espacios que contrate para tal fin. El problema es que reconocer ese gasto implicaría aceptar que desde esa tribuna, la del GDF-PRD, también se están gastando recursos públicos en torno a ese tema, al tiempo que habría que revisar si se están usando recursos públicos para promover una imagen personal.

A eso, deberíamos agregar la necesidad de avanzar hacia una reglamentación – o códigos de ética – que lleven a los medios a informar a sus televidentes o radioescuchas cuando una entrevista es pagada por el entrevistado y no responde a un interés espontáneo de los conductores.

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