Las principales cadenas de televisión en los Estados Unidos aún no se atreven a nombrar al ganador de las elecciones primarias en New Hampshire por el bando demócrata, sin embargo, todo apunta a un triunfo de Hillary Clinton sobre el también senador, Barack Obama.

Lo interesante es que ese resultado – unívoco según la frialdad de los números que describen ganadores y perdedores – estará sujeto a una guerra de interpretación.

Pensemos, por ejemplo, cuál habría sido la lectura de esta elección si Obama hubiera quedado en segundo lugar en Iowa. No habría duda, el ganador habría sido Barack pues se habría colocado muy cerca de la favorita en una plaza en la que la ex Primera Dama era la ganadora indiscutible hasta hace poco y en la que desplegó recursos muy importantes.

El “problema” para el retador es que le fue muy bien en Iowa, y es un problema porque ahora todos esperaban (esperábamos) que se repitiera el triunfo en NH. Y un segundo lugar, puede ser leído como una especie de renacimiento para Clinton.

En otras palabras, si bien las cifras son unas, lo más importante será el encuadre para medir su efecto más allá de la asignación de delegados.

Apunte que se confirma para el bando republicano en donde no sólo es claro el triunfo de John McCain, sino que hasta un tercer lugar como Huckabee celebra como si hubiera ganado porque confirma la existencia de un piso que podría sostenerse en otros estados, piso que incluso lo colocó por encima de Giuliani quien sigue sin pintar en las elecciones. Seguiremos comentando.

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