Este domingo se realiza en Venezuela la consulta que determinará el destino del Gobierno de Hugo Chávez, y con ello el futuro del país y la región. Ya hablaremos sobre las implicaciones de esto pero ahora quiero compartir con ustedes algunas noticias que documentan la habilidad del presidente venezolano, por lo pronto, en el frente externo.

El primer acto fue cuando el gobierno colombiano de Alvaro Uribe aceptó la mediación de Chávez para lograr el intercambio de presos entre las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) y el gobierno colombiano. Terrible error que no entiendo como cometió el mandatario colombiano.

Pasaron unas semanas, diversos encuentros y Uribe pidió a Chávez que suspendiera su labor luego de haber violado las condiciones de su intervención. Con eso quiso sacar de la jugada al venezolano, que para entonces ya se había ganado la confianza de buena parte de los familiares de las víctimas de las FARC (y de las FARC mismas). En respuesta, Chávez rompió relaciones con Uribe al que acusó y descalificó a su estilo, pero además logró que las FARC entregaran unas pruebas de vida (como señaló en el post anterior), que era una de las condiciones para avanzar en las negociaciones.

Lo interesante es que el gobierno colombiano lo presentó como un logro suyo, una captura, cuando todo mundo lo leyó como un aval a la gestión de Chávez, explicado así por los propios guerrilleros. La prueba, la visita de ayer sábado a Venezuela a la que acudieron entre otros la mamá y la hermana de Ingrid Betancourt, en la que avalaron la labor del gobierno venezolano. Todo mientras Uribe trata de convencer a la opinión pública de que no confíe en las FARC pues han mentido sistemáticamente. Argumento con el que trata de contener las presiones en su contra, acentuadas por si fuera poco por el interés del gobierno francés en esta crisis, dada la doble nacionalidad de la ex candidata presidencial.

En todo caso, más allá de confirmar que lo dificil no es dejar entrar a Chávez a un país sino sacarlo, el tema debería servir para poner en perspectiva la pertinencia de negociar con un grupo criminal. La propia carta de Ingrid Betancourt debería ser suficiente para unir a la comunidad internacional en su contra. Las condiciones inhumanas en las que la mantienen desde hace años debería generar condenas. Sin embargo, parece que como de costumbre la estrella de esta historia tiene el nombre de Hugo Chávez.

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