Yurem mata a los reality shows

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Con mucho afecto para Alvaro Cueva, el mejor crítico de la televisión en México.

El caso es digno de estudio. Durante los últimos meses, Televisa dio un ejemplo de cómo se puede construir una figura pública gracias a la magia de la televisión. Arropado desde el inicio por una especie de padrino malo – el productor Marco Flavio Cruz – se construyó un personaje para Yurem, uno de los candidatos a formar parte de la llamada Nueva Banda Timbiriche.

Gracias a sus críticas – que después se convirtieron en halagos – el “alumno” destacó del resto y con ello se construyó un blindaje basado en su supuesto “carisma”, y “originalidad”, de tal forma que fuera irrelevante su capacidad para cantar, talento evidentemente ausente. Sin embargo desde el principio estaba tomada la decisión de que formaría parte del grupo. Al menos eso parecía pues fue el único participante al que le adaptaban las canciones de tal forma que luciera.

Lo interesante – al menos para fines de este blog – es cómo esa estrategia lo fue llevando hasta la final, de tal forma que ya nadie dudaba sobre su inclusión en el nuevo proyecto. El problema era cómo. Y ahí es dónde los organizadores perdieron el pudor. No sólo daban vida al personaje desde los diferentes programas de espectáculos sino que crearon un escenario especial para su nombramiento (avalado, por ejemplo, por la conductora Galilea Montijo).

En el programa final, mediante un oscuro método que incluía las llamadas del público – parte del negocio de todo reality – y la opinión del jurado y los integrantes de Timbiriche, se eligieron a los seis miembros de la banda… sólo que no estaba Yuren. Así que de la nada, un espontáneo Erick Rubín contó cómo él se convirtió en el séptimo miembro de la banda original. Conmovidos por el gesto se habló de una nueva inclusión y de pronto, aparecieron “Sietes” por todo el foro.

Lo extraño es que en vez de incorporar a la séptima finalista, la que había tenido más llamadas y más apoyo según la propia producción, se anunció una “última ronda” que dejó en manos de la banda original la designación del séptimo miembro…Yurem, cuya imagen surgió en el escenario en medio de los otros seis integrantes designados a lo largo de los distintos programas.

El montaje no tendría ningún problema visto como una espectacular estrategia de marketing de no ser por el discurso sobre las llamadas del público y su papel en la elección de la nueva banda, corazón de los reality shows que promueven la “participación” del público. Desconozco cuántas llamadas recibirían los ganadores (no se abre esa información normalmente), pero me queda claro que fue en otros espacios en donde se decidió cómo quedaría el nuevo grupo (espacio fundante), y lo que se vio en la tele fue sólo la justificación de esas elecciones (espacio en el que se hace operativa la decisión).

¿Ya ven, quién dice que no se puede aprender mientras se mira la televisión?

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2 comments

  1. tengo u solo un comentario FYI, jajajajaa recuerdas los uqe hablabamos ayer? bueno tenía yo toda la razón y con el respaldo de la real academia española,le digo:

    vendimia.

    (Del lat. vindemĭa).

    1. f. Recolección y cosecha de la uva.

    2. f. Tiempo en que se hace.

    3. f. Provecho o fruto abundante que se saca de algo.

    jajajajajajaj
    saludos

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