Radio APPO (O del papel de los medios en Oaxaca)

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(Artículo publicado en el diario Excélsior)
“Compañeros, seguimos haciendo llamados a que nos apoyen para resguardar las instalaciones de Radio Universidad”. La frase se transmitió por primera vez el pasado domingo 29 de octubre -día en que ingresó la Policía Federal Preventiva a Oaxaca – y ha sido repetida desde entonces por los diversos locutores de la también llamada Radio APPO, espacio estratégico que ha sido defendido con mucha mayor intensidad que el propio zócalo de la capital, como quedó de manifiesto apenas el jueves de esta misma semana.

Fenómeno que resulta comprensible con sólo escuchar por un momento la señal transmitida por esa estación:

“Nos han llamado compañeros que están en el zócalo y que no tienen indicaciones precisas de qué hacer. Plantean replegarse hacia las instalaciones de Radio Universidad. ¿Cuáles son las indicaciones que hay de la dirección colectiva provisional?”

Mensaje emitido el mismo 29 de octubre y que ilustra con claridad el papel de la radio como canal de comunicación interno para los integrantes del movimiento. Acostumbrados a ver a la radio como un medio unidirecccional, en el caso oaxacaqueño constituye un verdadero espacio de intercambio de mensajes en el que lo mismo se mandan instrucciones, que se capacita a los radioescuchas sobre cómo actuar ante los gases lacrimógenos, o se identifica a los presuntos infiltrados en el movimiento.

Tareas que resultan estratégicas en la lógica del conflicto y que explican el porqué de la toma de diversas instalaciones de radio desde el origen del movimiento; incluso con tal éxito, que el propio gobierno del estado se quedó sin espacios propios de comunicación. Ante este escenario y en una muestra más de lo complejo de la situación, la administración de Ulises Ruiz creó su propia estación pirata: Radio Ciudadana, la voz de Oaxaca, que nace como la antítesis de Radio Universidad y desde la que se expresan y organizan los actores y ciudadanos opositores a la APPO y al magisterio.

“Les lavaron el coco, no sé de qué manera, para confundirlos de que ése es el camino correcto para luchar por sus demandas… hay instancias legales.” Mensaje de Radio Ciudadana, como parte de sus tareas de contrapropaganda, otra de las funciones que desempeñan los medios en esta batalla.

Pero ésta es sólo una parte de la historia pues el control de un espacio mediático también es la vía para construir redes con actores que van más allá de lo local. ¿Cómo entender, por ejemplo, que en menos de 36 horas se realizaran manifestaciones contra la presencia de la PFP en Oaxaca, en países como España, Inglaterra o los Estados Unidos? Simple, si miramos las ligas entre la APPO y grupos que lo mismo son altermundistas o globalifóbicos, que zapatistas o pejistas.

Apenas habían pasado unas horas de la incursión policíaca en Oaxaca y Radio Universidad ya recibía la llamada de un integrante de Lulac, la Liga de Ciudadanos Latinoamericanos Unidos, que opera en Estados Unidos en defensa de los hispanos, y que se ofrecía como enlace para documentar posibles abusos ante organismos como Amnistía Internacional o Human Rights Watch.

Frente externo que se ve acompañado por el frente interno. Ahí está como ejemplo el senderodelpeje.blogspot.com, sitio que se convirtió en el punto de encuentro de los simpatizantes de López Obrador, especialmente durante el proceso postelectoral, y que desde hace varias semanas se ha volcado a favor de la salida de Ulises Ruiz.

Cercanía – entre dos movimientos aparentemente distintos – que también se manifiesta en la retransmisión que hacen de Radio Universidad, estaciones virtuales o piratas como radioamlo.org o la kehuelga, páginas de internet que al ciudadano común quizá no le digan absolutamente nada, pero que sirven como espacios de difusión y comunicación entre diversos grupos, que si bien pueden tener agendas dispersas, también tienen la capacidad de unirse ante ciertas coyunturas. De ahí que antes que el propio EZLN se definiera en público, en el ciberespacio ya operaran las alianzas que permitieron la organización de las protestas en el extranjero.

Con estos datos en la mano es posible entender otras dimensiones del conflicto. Por un lado, la dificultad que enfrenta el gobierno federal en materia de comunicación, pues mientras éste actúa con una comunicación concentrada, sus adversarios colocan sus mensajes a través de decenas de organizaciones con sus propios recursos de comunicación. Por el otro, el temor de ser tachado de represor, debido a la capacidad de operación de estas redes.

Actores de nuestro tiempo saben explotar, como pocos, las facilidades que otorga la tecnología para generar espacios como estaciones de radio o la difusión de videos a través de sitios como YouTube.com, la página que de manera gratuita almacena materiales de todo el mundo.

SI bien el movimiento del EZLN constituye un ejemplo paradigmático del uso de los medios de comunicación para impulsar su causa, el movimiento de la APPO, de la mano de sus distintos aliados, está demostrando que también ha aprendido la lección y que en ese terreno también será un adversario difícil de vencer.

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